Como producto de la migración conformamos piezas de un crisol cultural. Echamos raices en estas tierrras y en ellas sentimientos, afectos, costumbres e ideas que perfilaron nuestras vidas.
Supimos de la distancia, la soledad, el desencuentro, así como de los momentos de compartir y felicidad.
Reencontrarnos, descubrirnos en cada instante puede ser un hermoso desafío.
martes, 18 de marzo de 2014
Parados desde la izquierda: Aida, Coco, Toto, María Esther, Tota (atras), Luisa.
Sentados: Pascual, Castora con Pocha (creo), Salvador con Bimba (creo), Manuel; adelante Raúl.
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