Este certificado llegó a mis manos por Amneris. El Coco lo había guardado celosamente.
Era una niñita, una entre los hijos de Castora y Salvador que se fue tempranamente pero que estuvo siempre en la historia familiar.
…Pasos,
silencio
que escucha
el
patio de tierra dura.
…Sonrisa,
tierna
mirada
a aquel
que la recibió.
…Recuerdo,
vapor
del tiempo
Sombras,
siluetas que viven.
Ojos
que nos contaron
lo que
otros ojos no vió. (para Iria)

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